lunes, 13 de junio de 2022

Cosas que llegaron con los 30


  • El bote de crema hidratante 
  • El bote de crema corporal  
  • El kit para hacer manicure
  • El cabello de colores (rosa,violeta, azul, verde, violeta, rubio)
  • El skincare
  • El bloqueador solar 
  • La lonchera godín
  • Los aderezos para la ensalada... las ensaladas  
  • El infusor
  • La cafetera
  • La secadora de cabello
  • El cepillo redondo, el que da volumen 
  • El celular de plan
  • La crema para manos
  • Beber electrolitos algunas veces al mes 
  • Una suculenta, un anthurium  y la vida sugiriendo que tal vez sea una señora de las planta

En resumen: La lista del super mercado aumenta,  ¡Que caro es envejecer!

sábado, 28 de mayo de 2022

En el umbral de los 31



En el umbral cómo la Chayo Castellanos, mirando de soslayo, sólo que este umbral por el que fisgoneo no es una puerta sino una ventana, una venta digital, los distanciamientos sociales y las prácticas corteses nos reducen a mirar por monitores la vida de aquellos que por distintas circunstancias dejan de ser parte de nuestras vidas, pero con la tecnología una adquiere el hábito masoquista de no dejarles ir del todo, y las conversaciones se almacenan, y las fotos, y los mensajes, y los anhelos, y las palabras cariñosas coleccionadas en un chat. 

Con la edad el hábito masoquista de preguntarse por lo que no fue se acentúa, a veces por mesura uno va intentando soltar poco a poco el lazo cibernético, más por cariño al otro que por amor propio, porque hay quien fue tan bueno y amoroso que el mejor regalo que puede darle uno es la ausencia, que borra los puntos suspensivos y la posibilidad de algún café, el mejor regalo para aquel a quien se quiere bien es cortar el flujo de información en tiempo real, para que el flujo de ceros y unos deje de punzar. 

En el umbral de los 31 reviso las conversaciones, quizá en mucho por el juez implacable que mora en mi cabeza, y es varón muy tradicional, que pregunta por qué dejaste pasar los años en que era una joven deseable, por qué no estoy con aquel que prometía vacaciones dos veces al año, o con ese otro que me llevaba a pueblitos mágicos cada fin de semana, o el elegante caballero mayor que yo que prometía hijos con una gallarda figura, o el amante intenso cuyo aroma te engullía por completo para después buscarle inconsciente en la cama; pero la respuesta está ahí mismo, no hubiera experimentado, ni sentido taaaanto sino fuera porque me atrevía a la libertad y la soledad que conlleva. 

Atreverse a la libertad y la soledad, supongo que esa ha sido la consignada de esta década que voy inaugurando, bastante bien he de decir, después de tener una segunda mitad de los veinte compleja, la pobreza de vivir con salario y medio al día, una pandemia donde fui población de riesgo, varias roturas de corazón, el volver a casa por un año para dejar de romanizar el nido materno; y luego iniciar los 30 de nuevo con trabajo haciendo lo que me gusta en un entorno más complejo pero relativamente mejor pagado. 

La vida de enero de 2021 a la fecha ha comenzado a sonreír de nuevo, con una sonrisa tímida y sutil, retome aquel diario que comencé el 02 de abril de 2018, aquel que en su mayoría tiene momentos tristes, y al fin pude culminarlo el sábado 23 de abril de 2022, cerró menos pesaroso y más esperanzador, mi entusiasmo me llevo a comprar otro diario que espero terminar antes de que cumpla el año en mis manos, compré una libreta color verde por el simbolismo del color, porque me siento así, como un pequeño arbusto cuyas hojas comienzan a emerger después de un proceso doloroso por el cual los nuevos retoños hubieron de abrirse paso por los poros de una corteza ya adulta y áspera que se resistía. Las propuestas laborales de inicio de año me llevaron a Tehuacán, pero para mi cumpleaños 30 alcance a llegar a Puebla y la pensión donde viví mis primeros años, estar aquí fue como tocar tierra firme después de un naufragio realmente pesaroso, el descanso en un lugar familiar y la importancia de tener una habitación propia, un espacio físico y mi eterno gusto por las habitaciones pequeñísimas que me cobijan y abrazan en sus pequeñas y justas dimensiones. 

Ahora lucho, lucho mucho, contra el síndrome de la impostora ante un ascenso reciente, y la vergüenza de la publicación tardía de un artículo que más bien parece ensayo, pero está ahí existiendo a pesar de que no le esperaba; lucho y me divierto con la tensión entre lo que debería estar haciendo y un cutis de adolescente que aún delata mis periodos hormonales. Lucho en tierras más tranquilas y sigo divagándome sobre si algún día podría atreverme a la libertad acompañada, o si esta figura retórica no es más que bello oxímoron en mi cabeza.

lunes, 28 de febrero de 2022

volví a tinder

Volví a tinder por curiosa (supongo), y porque no pierdo la esperanza en la humanidad, una esperanza muy retorcida que debería estar depositada en cualquier otro lado que no sea una app de cogidas, una app en la que espero encontrar una buena charla para salir de lo cotidiano, una app que muestra carne a granel y un montón de perfiles monótonos y engañosos, cómo el mío:

 "Platicas ñoñas e intrascendentes // libros // anime // vino & antropología // •Descargar Tinder para eliminarlo una y otra vez es mi Sísifo•"

Si fuera honesta pondría algo así como "llevo por nombre un puerto y por apellido un mar, no busco sexo casual sólo una mente amiga que me invite a pensar", pero obvio nunca iba a hacer match con nadie por inmamable, igual y es porque últimamente estoy asquerosamente sensible y cursi, aún así nunca voy a entender esa sed de la gente por viajar. 

Supongo que vuelvo a tinder una y otra vez por curiosa, y porque quiero andar por el mundo de vez en cuando acompañada, aunque es absurdo porque voy sola hasta al cine, con palomitas, helado y refresco incluidos; pero ahí esta esa bendita manía de la especie humana de hacer sociedad, que se debe estar acentuando con este breve oasis climático fruto del calentamiento global, ¡Mira ahí una hembra de la especie humana buscando socializar!🤦‍♀ Me temo que nunca vamos a dejar de ser eso, animales a merced de los estímulos medioambientales (eso último también sería más honesto para un perfil tinder).

De momento aquí ando, deseando cantar a y con quién sea  🎤humanos como tú aquí no hay no hay 🎶

viernes, 11 de febrero de 2022

Que me quisieses por tonta

Hablar contigo mientras estoy enferma, resulta tarea fácil,
mientras mis ojos solicitan cuidados,
las palabras se vuelven suaves y tiernas.
La fiebricula se mantiene constante,
a la par de mis necias ganas de renunciar a una razón, que históricamente me ha sido negada, y que tú te empeñas tanto en poseer. 

¡Tómala la razón, llévala muy lejos!
Que este cuerpo improbable e incierto no podrá seguirte.
A nosotras las que nacimos enfermas,
con la hendidura del pecado en el cuerpo,
todo nos ha sigo negado.

Me hubiese gustado que me quisieses más por tonta, que como apología de aquello que consideras merecer;
y así confesar que desmerezco todos los elogios, que nunca he sido casi un hombre, pero sí un ser humano a medias.

domingo, 23 de enero de 2022

Mis pasos

Últimamente he pensando en mis pasos, en cómo camino y la manera en que ha cambiado la forma en que me desplazo dependiendo de las distintas etapas de la vida.

Creo que todo empezó de la mano de mamá, y seguro hubo muchos mimos y alicientes.

Después en la niñez,siempre iba a expenzas de las grandes sancadas de mi papá o mi hermano, quienes regularmente me llevaban y traían de la escuela, entonces mis pasos eran pequeños y presurosos.

Durante la adolescencia iba a todos lados sóla y con prisa, porque los permisos eran excasos y siempre procuraba llegar a tiempo para evitar regaños, ahí mis pasos eran nerviosos y veloces.

Luego en la juventud mis pies dejaron de estar solos y regularmente iban acompañados, mis pasos bailaron, brincaron y juguetearon.


Y ahora en la edad adulta, mis piernas han vuelto a andar solas en busca de su propio ritmo. 

Acostada

Estoy acostada en la cama individual de mi pequeño cuartuchito y miro mis cobijas baratas, pienso en los edredones  que me han compartido de mejor calidad y textura, en las habitaciones amplias, en las bolsas de dormir del trabajo de campo y en alguno que otros piso que alguna vez me tocó ¡Que difícil es despedirse de la gente en invierno!, porque sin importar la tela siempre es mejor dormir en compañía. Hace tiempo que no escribo nada bello, y es que los días han estado desiertos, hoy me asaltó una pesadilla y algunos problemas técnicos que tuvo mi madre con la creciente de los ríos, extraño Misantla en época de lluvias, los sobre saltos del río amenazante, el cielo cayéndose y el lodo hasta las rodillas  de una niña que prefería volver brincando en los charcos antes que desperdiciar un buen día de lluvia.

Hoy amenazo con llover y fue solo un espejismo.

domingo, 21 de noviembre de 2021

Media alma en venta

Esta semana fui a los "Hijos de Sánchez", una librería de usado que está en el centro de Puebla, que hace honor a su nombre, ahí va harto hijo de Sánchez, Hernández y demás apellidos comunes de gente pobre y empobrecida, justo no había querido ir por esa última razón, y es que me daba pesar ir en tiempos covid y encontrar lo que ya me esperaba, la librería rebozante de libros que gritan personas en apuros, fracciones de bibliotecas con aroma a muerto, herencias que no supieron apreciar... Media alma en venta de quién sabe quién, porque media alma es justo lo que pesa una biblioteca personal, ni más ni menos, media alma monetizada y en oferta es lo que uno encuentra por ahí.

He de añadir que "Los Hijos de Sánchez" es un nombre que rinde tributo a un clásico de la antropología. Irónicamente habla de la pobreza y la descendencia, aunque una librería de usado es un  espacio más accesible que la Gandhi, eso es innegable, no sé que pensaría Oscar Lewis de ese tributo a la precariedad económica estudiambril, la frecuentabamos mucho los de filosofía, letras y los de la facultad de lenguas, en mi época de estudiambre acompañe a un par de compañeros a dejar algunos ejemplares ahí, alguna vez estando en crisis me plantee la posibilidad de malbaratar ahí a alguno de mis bebés, pero al final siempre preferí comer mal a dejar mis libros.  


lunes, 15 de noviembre de 2021

enamorada del ideal del siglo

Estoy enamorada del ideal del siglo y me di cuenta hace pocos días, después de tres o cuatro amantes consecutivos y su eterna cháchara, sobre lo mucho que trabajan para vestirse bien, para viajar y que nos lleguen notificaciones por las distintas redes sociales sobre lo bien que la pasan y lo mucho que conocen.

Estoy enamorada del ideal del siglo y lo comprendí después del segundo café, y escuchar el parloteo sobre la proteína en malteada, la pechuga de pollo asada y las rutinas fitness. 

Estoy enamorada del ideal del siglo, el prototipo de hombre mestizo que busca cumplir con los "estándares blancos", del chico aventurero millenial que trabaja incansablemente para costearse un par de días de vacaciones al año en algún destino instagrameable, aunque yo no tengo instagram y me interesa más escuchar su relato que mirar esas fotos que tras montones de filtros anulan su piel morena. 

Escucho atenta por n vez el relato del hostal de la pareja que no dejaba dormir, la tertulia bohemia, la guapísimas mujeres extranjeras, y muestro interés a la procesión de destinos convencionales, donde religiosamente no pueden faltar Barcelona, Madrid, París, Roma y Venecia, relato cuyas únicas variables son el rostro y el tono de voz; mientras tanto le miro el semblante cansado y decido pagar la mitad de la cuenta, porque me enternecen sus ganas de conocer el mundo y su entusiasmo, me solidarizó silenciosa con los ahorros para el siguiente destino. 

Luego en la siguiente cita y después de un par de tragos viene la propuesta de viajar juntos, y yo trato de excusarme con cortesía argumentando que no soy esa clase de persona, que viajar no me interesan y que si hiciera falta trepar de un risco o tirarse por una de las cascadas de la huasteca potosina no cumpliría con la intrépidez, me mira extrañado porque le pareció que se asomó un brillo en mis ojos cuando contó la travesía reglamentaria por el viejo continente, sin entender que lo que me conmovió fue el entusiasmo de sus palabras. 

Pero no se da por vencido y arremete, siempre están los destinos exóticos, siempre está la propuesta de Asia, sudamérica o incluso algún destino local, supongo que es mejor hacer el piloto en algún pueblito mágico con la seguridad de que podemos regresar en buses separados, para no tener que pasar tiempo incómodo en un avión en caso de que no llegase a funcionar.  

Y entonces le explicó que ya una vez estuve en Europa y que me bastaron dos ciudades para creer que tengo un vistazo general, y que soy feliz con el río de mi pueblo o incluso con los pies metidos en un balde de agua tibia, y me mira con horror las piernas sin depilar, quizá imagina la selva que hay en mi área del biquini y la desagradable idea de un cuerpo peludo en un traje de baño femenino le asalta, supongo que ahí choca el ideal del joven esbelto y viajero con el de la mujer que lee tercermundista.

He dicho la mujer que lee intencionalmente, por aquello de que todos correspondemos a un ideal de la época, y entonces ¿Estar enamorada del ideal de la época a mí que me hace? Un cliché espacio temporal, otro estereotipo con patas que deambula, un poco menos andante pero pululante, cuya procesión se limita a las librerías, "una mujer que lee", aunque no he leído nada serio desde la universidad y mi consumo literario este revazado de tweets y los libros nuevos aún cerrados duerman a espera de ser leídos alguna vez, yo no acumuló fotos instagrameables, acumuló libros pendientes.

Tampoco creo que sea cierto eso de que "hay que temerle a la mujer que lee", porque leer no nos hace inteligentes, mira que me ha tomado años darme cuenta del patrón romántico del ratón de biblioteca con complejo de fea y el chico moreno que intenta blanquearse con un pasaporte para acudir a los pequeños centros mundiales a adquirir cultura; y prueba de la falta de inteligencia y buen criterio versa en qué me volvería a sentar a beber ese nefasto café de franquicia y la cerveza quemada de 2x1 solo para observar aquella mirada emocionada por conocer al mundo, tal vez porque a diferencia mía no sé conforma con solo saber.

los 30 y Luego los 31

Los 30 llegaron con una enseñanza enorme, aprender a convivir con el rechazo, se inauguraron así, pacíficos y resignados, en un pueblito alejado. He de añadir que cuando cumplí 27 pasé una muy mala época, mi plan de vida cambio y me vi enfrentando una difícil ruptura, tuve uno de los peores inviernos de mi vida, y luego con la primavera y los 28 años se esbozo la dulce resignación y el empezar a comprender que la gente no siempre te corresponde o no siempre va a corresponder como una quiere.

Me costó un par de años más concretar el aprendizaje. Resulta curioso como a pesar de mis lecturas existencialistas solo en la práctica aprendí que no hacer nada es hacer algo, que la no repuesta se encuentra plagada de significados, o dicho de otro modo, que el silencio es una forma de respuesta. Con lo anterior no quiero decir que me volví inmune al rechazo porque todavía duele y punza, sin embargo estoy tratando de ser más permisiva con mi manera de vivirlo y afrontarlo, y creo que para mis 31 me voy a empezar a obsequiar el dejar de asumir responsabilidades que no me corresponden, entre ellas la tarea de reinterpretar a las personas. 

Una de los reproches más frecuentes que suelo hacerme es tener 30 años, haber estudiado antropología y no diferenciar aún el dicho del hecho en la gente con la cual me relacionó eróticamente, responsabilizandome de no ver venir los truenes, las dobles intenciones de quienes "solo quieren ser amigos", o de aquellos que tejen ideales de amores libertarios de inicio pero a la hora de emprender la retirada se comportan de la manera más indigna. 

Hace poco una relación me provocó un cuadro se ansiedad y me sentí realmente patética por no poder controlarme, y creo que fue por el enorme peso que me auto impongo de adaptarme mientras dura, y de comportarme con madurez cuando termina, y estoy en eso de tratarme de quitar la culpa y la vergüenza de haber reaccionado como un ser humano que siente y no sólo piensa. 


sábado, 6 de noviembre de 2021

Recuerdo vago

Tener mucho bagaje teórico y cero reflexividad es algo así como escupir al cielo. Inicie mi adolescencia en una Telesecundaria que a la vieja usansa tenía las paredes de frases celebres y motivacionales y las que nadie prestaba atención porque no nos alcanzaba el receso de 16 minutos delimitado por la red Edusat. 

Recuerdo que al subir las escaleras, sobre una pintura entre amarilla y naranja con letras negras cursivas versaba un "No se puede subir la escalera del éxito con las manos en los bolsillos", y que siempre pensé que esa frase fue colacada ahí intensionalmente para recordarnos traer las manos fuera de los bolsillos en caso de caer para evitar rompernos el hocico, claro que entendía la metáfora pero me parecía mejor pensar en su utilidad inmediata. 

Y en alguna pared que me gustaba mucho había una frase que decía una cosa así como "lo importante no es lo que sabes sino los que sabes poner en práctica", me gustaba mucho frente a tanto adulto rugiendo la vida que habían aprendido en los libros, en la vida, sermoneadores de oficio sin ninguna intención de predicar con el ejemplo, porque les bastaba la voz y la autoridad, la autoridad de tener voz, la autoridad que da voz, en ese mismo orden que por ende nos colocaba cómo la voz desautorizada. 

Ahora ya con la mayoría de edad trato de no ser ese AdultO, así en mayúscula y con O, me da miedo ser ese que sabe mucho y no aplica nada, porque creo sinceramente que acumular conocimientos y libros como su materialización simbólica, títulos, grados y honoríficos para el cv es mera vanidad si aquello que se sabe no se pone al servicio de quién lo necesita, a manera de una ínfima retribución para aquella humanidad que nos lego todo.

domingo, 24 de octubre de 2021

Historia de un amor no correspondido

 Un día vas a conocer a alguien que verá todas tus maletas de foránea y tus libros desperdigados, dará la casualidad que es un hombre y que sabe trabajar la madera, entonces él hará una repisa para que descansen al fin las valijas, y sin preguntar a esa repisa le pondrá un entrepaño para que acomodes tus libros, entonces tú le llamarás carpintero y decidirás que quieres casarte con él, pero será muy tarde porque estará casado con la costurera, ya que a él también le excita la idea de estar con alguien de manos habilidosas.

Suelo obsequiar libros

Suelo obsequiar libros a la gente con la que me encariño, dar un libro como manera de demostrar afecto me parece bastante común, como con cualquier otro regalo hay que pensar de que talla le vendrá bien a la persona para que le quede justo el número de hojas, con el cambio climático y la deforestación nadie quiere desperdiciar material; hay que meditar sobre su sabor, hay a quienes le gustan dulces, ácidos, picantes o incluso insípidos; y si nos ponemos exquisitos podemos pensar también en las distintas texturas, y no me refiero a pastas duras o blandas, no ofendan su inteligencia de esta manera, sino a aquellas vaporosas como para un día melancólico, a los burbujeantes que cosquillean en la imaginación, a las texturas sedosas que  acarician o las filosas como mortajas que te dejan con el alma en vilo. 

Obsequiar un libro es una invitación a continuar la charla con un tema afín, hay distancias que sortean las literatura, el tiempo, la distancia y los rompimientos, sobre todo los rompimientos, hay un guiño egolatra en la acción de dar un libro o recomendarlo pensando en las características del comensal, elegir al espécimen adecuado no es tarea sencilla, y tomarse su tiempo para hacerlo susurra quedito un "guárdame en tu memoria". 

De manera general también se pueden crear estándares para tomar decisiones sencillas, de cuentos para quienes se quiere invitar a la lectura porque no le agrada, teoría social para las inteligencias que se desean halagar, incluso a partir del tipo de cine o series que ve una persona se puede elegir con facilidad, sin embargo aquello que funciona en las pantallas no es garantía en el papel, por lo que siempre es más recomendable iniciar una observación metódica y tradicional, dicha observación se puede amenizar con té o café, tal vez una cerveza o algo de vino, la bebida seleccionada ya comienza a darnos información.

Pensar en que clase de libro podría agradarle a tal o cuál transeúnte es un entretenido pasatiempo, pero tiene también sus frustraciones, por ejemplo que le regalas a un lector cuando el autor indicado ni siquiera te agrada y no le comprarías ni aunque dependiera de ello conservar la amistad, a Dios gracias la gente a veces tiende a retirarse antes de que se acuda a la librería y una se degrade por un simple acostón. 

viernes, 13 de agosto de 2021

en la crudez y la ebriedad

Hay gente que envejece mal, como los malos chistes (misóginos, racistas, clasistas, y demás), de eso me dí cuenta un buen día, en que desperté y después de mirar la cicatriz de tu espalda pensé: no quiero vivir en la crudez y la ebriedad hasta que la cirrosis nos separe, entonces me fui.

Me gustaría escribir cosas más halagueñas sobre ti... y sobre mí, porque al hacerlo escribo de un nosotros suspendido en el tiempo, pero lo cierto es que nunca estuvimos lo suficientemente sobrios como para hablar de trivialidades, que en la vida real lo son todo, como nuestro color favorito, el cotilleo de la oficina o quejarse de algún vecino, la cotidianidad siempre se mantuvo ajena y distante, en cambio sobraba tiempo para hablar de ideología, de magia, de religión, de mi mentado feminismo y tus postura antisemitas. Fuimos la sosa repetición de alguna canción de Arjona, otra historia más de Bukowski, un betseller para leer en el baño.