jueves, 15 de octubre de 2026

Completitud

Amo tu completitud,

celebro tu libertad,

idolatro tu albedrío,

adoro todo aquello 

que nos aleja de un conmigo. 


Atesoro la sonrisa que obsequias, 

el abrazo tuyo que le sobra a otras, 

miro con cariño tu deseo desbordado 

que se desboca en ajenas costas.


Te quiero en el desabrigo 

de saber tu calor compartido,

te quiero de otras, 

te quiero contigo.

Amores patéticos

 

Amores patéticos,

amores poéticos,

impronunciables,

los más descartables. 


Amores cobardes 

de los vulnerables,

sin calendarios,

siempre ordinarios. 


Amores mediocres,

tibios,

pendientes,

distantes,

ausentes.


Incertidumbre sostenida 

para no discrepar. 

domingo, 4 de octubre de 2026

musas desnudas

musas desnudas 

Da pena la cantidad de musas resfriadas,
siempre desnudas y sin abrigo.
¿Deberían tener un sindicato,
conseguir descuento en alguna cafetería,
membresía farmacéutica para
vitamina C a precio de mayoreo?

Pobrecitas en su desabrigo
resignadas a breves abrazos,
y fugaces besos,
que de tan efímeros ni calientan 
que de tan etéreos no encienden la llama,
que de tan futiles no causan sonrojo.

Producto de una literatura hospitalariamente sádica,
tísicas,
flemáticas,
tuberculosas,
y las más mediocres: asmáticas.

Solas en sus banquillos de estudio
cuando se apaga la luz,
¿Acaso hay criatura más egoísta que un artista? 
¿No se artan los hartistas de mirar inanición y principios de hipotermia? 

Da terror pensar esto al inicio del otoño,
para invierno todo se habrá olvidado,
sobrevivirán las fuertes para primavera,
sobrevivirán las mentirosas,
las traidoras, 
las mañosas,
las que apagadas las luces del estudio
corran al abrigo de la manta ajena, 
al sosiego de la caricia amiga,
a la fricción externa.

Volverán las musas en verano
fingirán candidez,
timidez,
sin inmutarse con su desnudez.

¡Míralas, tan pobrecitas! 
Causa desazón pensar que no tienen derechos laborales.
¡¿Por qué no son dueñas de nada, 
ni siquiera de un maldito suéter?!

martes, 8 de septiembre de 2026

domingo, 16 de agosto de 2026

volver al hogar (naderías)

Ver a mi hermano menor mover las orejas para sorprender a mi sobrina mientras hacemos sobre mesa me recuerda todo lo bello que hay en la vida familiar.

Cuando era niña ir de visita con los abuelos paternos era lo mejor que podía pasarme en vacaciones. La casa era del abuelo, pero la cocina, la cocina siempre ha sido de las mujeres, impregnada de olor a café legal, gorditas picadas y pan, al final siempre el pan, primero los antojitos veracruzanos. Para cuando llegábamos a sopear las conchas con café los adultos ya estaban enfrascados resolviendo la vida de alguien y más valía no interrumpir, de todos modos nunca respondía nuestras preguntas, siempre eran "cosas de adultos", "cosas de gente grande" o peor cuando mi decía que "los niños no tienen que meterse en las pláticas de sus mayores". 

Mientras nos concentrabamos en remojar bien nuestras conchas y tratar de comprender el chisme de la sobremesa, de vez en cuando cruzabamos miradas con alguno de mis tíos quienes empezaban por levantar las cejas un par de veces, y cuando notaban que tenían nuestra atención ponían cara sería y empezaban a mover las orejas, surgía en nuestras caras infantiles la expresión de asombro y luego de estupefacción cuando nos mostraban que también podían mover la nariz.

Creo que volver a casa en la edad adulta se trata de eso, de encontrar elementos familiares en la cara de los adultos que nos conocimos niños, de ver la cara divertida de mi sobrina cuando mira a su tío mover las orejas para entretenerla, y recordar los detalles sencillos que podemos tener para hacer sentir importantes a otros, pensar en el pasado con cariño y ver cómo hay pequeños gestos que vale la pena repetir. 

miércoles, 5 de agosto de 2026

De vuelta a las notas basura

 

Si tuviera que conversar con la Marcita que inició este blog, le diría que envidio su seguridad y el tamaño de su corazón para leerse por temporadas y aceptar a las personas que van y vienen sin guardar rencor, sin imponer y comprendiendo que cada persona tiene su propio ritmo. 

También le diría que no se clave tanto con ese ex que se fue. Que van a volver abrir la relación, e inevitablemente, se harán daño y terminarán. Pero también debe saber que no se va a acabar el mundo, seguirán atesorandose en la distancia, ya que lejos de lo que pensaba quién se mantendrá en Puebla será ella. 

Le diría:

  • Que no va a tener problemas para encontrar trabajo, pero que recuerde descansar.
  • Que no pierda tanto tiempo buscándose en camas ajenas y que abrace más a sus amigas; que les diga te quiero bien alto, aunque le de vergüenza.
  • Que valoré su trabajo porque, aunque le resulte sencillo, ello no quiere decir que no sea valioso. 
  • Que llegará a ganar cuatro veces el salario que nunca imaginó tener, pero que, al final, renunciará a él, porque sabe perfectamente que los motivos económicos nunca son suficientes. 
  • Que se prepare, porque va a intentar ajustarse al estándar y hacer feliz a los demás encajando en un molde que no le pertenece, pero al final, desistirá del intento aunque lo hizo con todas sus fuerzas y terminará por lastimar a alguien que la quizo muchísimo. 
  • Que, aveces, inevitablemente nuestras decisiones hieren a las personas que amamos, pero que la única manera de reducir esos daños es desde la honestidad, para que el otro pueda tomar sus previsiones y protegerse. 
Le daría las gracias por:
  • Tener el corazón limpio y seguir creyendo en la gentileza de las personas, incluso cuando las señales indiquen lo contrario.
  • Ser generosa y preocuparse aún cuando pudiera parecer que alguien no lo merece o le hayan hecho daño.
  • Nunca haber ambicionado fama o fortuna, por preferir siempre mantenerse atrás, trabajar duro y empezar desde abajo.
  • Ser el lugar seguro donde sus amistades nunca se han sentido juzgadas. Por mirarse las manos antes de opinar sobre un problema ajeno, recordando que acompañar es más importante que tener una respuesta pronta. 
y finalmente, le aconsejaría: 
  • Pensar antes cómo se siente ella, porque la generosidad florece en los corazones plenos, nadie puede entregarse con el corazón erosionado. 
  • Que aprenda a levantarse de la mesa sin importar qué o quién la invite a quedarse.
  • Que no se lastime obligándose a cobijar gente que no le tiene la misma consideración.
  • Que el sexo no es un castigo ni una deuda, y que escuche a su cuerpo cuando no quiere estar ni que alguien más esté.
  • Que nunca deje de cultivar su curiosidad, aún cuando el enojo la invada.
A la Marcita del 2013 le confesaría que admiro su esfuerzo y honro su porvenir, su entusiasmo, su excesiva confianza en los demás, su fuerza y su capacidad para compartir su amor sin tantos miramientos, que no nos cambiaría nada, porque aún en el fondo del corasound conservamos esa tiernas ganas de aportar aunque sea un poquito al mundo. 

Desenlace

 

Cirugía electropop

Escuchó "electrocirugía", y pienso en belanova y su electropop. Fantasía electro pop. 

Me recuesto sobre la camilla ginecológica envuelta en una bata con una abertura por detrás. Me ayudan a colocar una placa neutra bajo los glúteos para cerrar el circuito eléctrico y evitar accidentes. Justo cuando pensaba que más podía salir mal la bendita placa me recuerda lo frágil de la carne (aunque el recordatorio de vulnerabilidad existía desde el diagnóstico).

Soy una chica robot suena en mi cabeza (ya sé que es de otro álbum), mientras dirijo la mirada en dirección contraria a la pantalla que muestra en tiempo real como queman y cicatrizan mi cérvix con impulsos eléctricos. 

Después bromearé  diciendo que me electrocutaron el chocho o que me hicieron una cirugía con toques-toques.

Antes de levantar el telón

Antes de levantar el telón tomó todas mis previsiones: permisos en el trabajo, reparto pendientes a mis subordinados. No me da miedo mostrar la receta médica ni decir en voz alta la situación.

Trabajo media jornada y me dirijo al consultorio, no tengo temor, incertidumbre sí. Me siento a esperar.

Llega el momento de pasar, pero antes la autoridad médica pregunta: 

¿Quién firma la responsiva?

Me aplasta el peso de mi propio aplomo. 

Me excuso diciendo que no sabía que tenía que ir acompañada. Hasta ese momento nunca pensé que fuera necesario. Entonces empiezo a dimensionar la soledad en un proceso que quizá pudo ser menos... más... más/menos __________ en compañía. 

Notarme sola me ayuda a disociarme y pensar en otras cosas, salir un poquito de mi cuerpo físico para hundirme en mis pensamientos.

La pregunta "¿por qué me incómoda tanto pedir ayuda?" punza, pero a la vez me ayuda a ignorar el olor a tejido quemado. 

Fin

El procedimiento fue ambulatorio. Al día siguiente hacia las 8am ya estaba montada en tacones, vestido, abrigo y maquillaje, más que lista para dirigir un conversatorio en el marco del 25N. 

Aún inflamada del vientre y sentada entre mujeres admirables, pude mirar con diversión como la productora me indicaba enderezar la espalda y meter el estomago porque contrataron transmisión en circuito cerrado.

Me habría gustado al menos tomar un día para descansar y llorar el fin de la pesadilla.

Luego hubo cuatro chequeos semestrales, y por fin, todo, todo en orden.

Dos años me tomaría poder volver a yacer con alguien. 



Cronología de las notas: 

1) La monogamia, los cuidados y el puto asco

2) Secuela

3) Consecuencia

4) Desenlace 

jueves, 9 de julio de 2026

Poema para E

Últimamente he hablado mucho sobre el amor con una amistad, y de esas conversaciones surgió el siguiente: 


Poema para E

Piden que llene,
que se mida
o se parta a medida.

Exigen que sea inmenso,
brutalmente honesto.

Recíproco e intenso,
tal vez solo sea diverso. 

domingo, 2 de noviembre de 2025

Ofrenda a la abuelita Piedad

 

Miro la ofrenda a mi abuela paterna plaga de líquidos: agua, café negro y coca cola, dos tristes mandarinas que no alcanzaron a ser tres y un pan que no es hojaldra, flores de papel china y la foto de cuando ella era joven, mientras pienso con ironía ni modo abuelita, es por tu consejo de quemarme las pestañas para no quemarme las manos, y  más allá de la perorata sobre reivindicar los cuidados, me recargo en la pared a contemplar la ofrenda y pensar en mi abuela, ¿estaría orgullosa de mí? ¿qué opinión tendría del curso que ha tomado mi vida?

Tuve la enorme fortuna de tener una abuela que, aunque no terminó ni la primaria (igual que muchas de nuestras abuelas), siempre me aconsejo estudiar, ahora que soy una mujer adulta me la imagino pequeñita, acompañada de sus hermanas alrededor de un comal echando tortillas sin que todavía clareara, imagino la ardua tarea de hacer el nixcome, luego moler el nixtamal con el metate, prender la lumbre, y hacer bolitas de masa, palmearlas, soltarlas sobre el comal caliente, darles vuelta y colocarlas en una cubeta para que comieran los mozos y finalmente comer ellas. 

En las pocas pláticas que recuerdo me contaba que la sacaron de la escuela cuando iba en tercero de primaria porque tenía que ayudar en su casa, yo la veía con mucha atención, miraba sus manitas llenas de pecas por el sol y los múltiples surcos que dibujaban el contorno de su cuello, caminitos que recorrió el sudor, vestigios de las horas pasadas frente a la lumbre del comal.

Hoy me doy cuenta del gran privilegio que tuve al gozar 13 años de una abuela que siempre celebró con entusiasmo todos mis pequeños logros académicos.

Tuve una abuela que me motivo a acabarme las pestañas leyendo. 

Tuve una abuelita que sin tener el hábito de la lectura es el motor de todo cuanto leo.

Tuve una abuelita que también me hace pensar en la enorme deuda que tenemos con muchas niñas que aún se siguen quemando las manos sin que nadie se preocupe porque se quemen las pestañas.  


Todo esto para explicar porque la ofrenda de la abuela no tiene guisos suntuosos, ni platillos finamente elaborados y porque me la paso molestando a todo el mundo, especialmente a las jóvenes del servicio social, con que se ponga a leer. 

 

domingo, 2 de febrero de 2025

Ya no escribe

Mariel ya no escribe 
si se comparte se diluye
almacena sus palabras 
para no perder volumen.

Mariel ya no escribe 
es tacaña con las letras 
les rehuye.

viernes, 26 de julio de 2024

La de enmedio es mujer


La no querida,
la no deseada,
la que llegó a completar Dios sabe qué...

El sándwich 
la desapegada
la rebelde 
encima de todo mujer.

La criticona,
la preguntona,
la que siempre tiene un pero
y no entiende los porqués.

La que cede,
siempre concede,
ya las dije que es mujer.
La mediadora,
negociadora,
la que juega su papel. 

martes, 23 de julio de 2024

No estuve

No estuve 

No sé quedarme
no soy constante,
soy un instante,
un alma errante
sin rumbo fijo ninguna vez.

No atesoro,
no lloro,
no imploro,
no ruego,
no genero acuerdos,
me marcho al alba,
no comparto café.

No amanezco,
deseo incierto,
fui un espejismo,
no volveré.
No queda claro, si estuve 
o me contuve,
sí llegué o vacilé.
Alucinación de la madrugada,
una mala pasada,
un cuestionamiento:
¿Sucedió o lo soñé?

lunes, 22 de julio de 2024

Negación


No me quiero tuya,
no te quiero mío,
ni nos quiero nuestros.
Yo me quiero libre,
yo te quiero amigo,
con voluntad de irnos y de volver. 

No quiero ser eterna en tus pensamientos,
ni inmortal en tu memoria,
no quiero ser una cursi historia,
ni quiero que me recuerdes después de ayer.

Quiero ser fugaz,
quiero ser eterea,
quiero ser el rastro en la arena que borra el viento,
quiero ser el limbo (ni infierno ni Edén).
 
No quiero que me pienses de madrugada.
No quiero que susurres jamás mi nombre,
ni que me invoques en otra piel.
No quiero dejar mi sudor en tu cama,
ni mi aroma en tu almohada,
ni mi cabello en tu boca,
ni mi pasión fundida en tu ser.