Cirugía electropop
Escuchó "electrocirugía", y pienso en belanova y su electropop. Fantasía electro pop.
Me recuesto sobre la camilla ginecológica envuelta en una bata con una abertura por detrás. Me ayudan a colocar una placa neutra bajo los glúteos para cerrar el circuito eléctrico y evitar accidentes. Justo cuando pensaba que más podía salir mal la bendita placa me recuerda lo frágil de la carne (aunque el recordatorio de vulnerabilidad existía desde el diagnóstico).
Soy una chica robot suena en mi cabeza (ya sé que es de otro álbum), mientras dirijo la mirada en dirección contraria a la pantalla que muestra en tiempo real como queman y cicatrizan mi cérvix con impulsos eléctricos.
Después bromearé diciendo que me electrocutaron el chocho o que me hicieron una cirugía con toques-toques.
Antes de levantar el telón
Antes de levantar el telón tomó todas mis previsiones: permisos en el trabajo, reparto pendientes a mis subordinados. No me da miedo mostrar la receta médica ni decir en voz alta la situación.
Trabajo media jornada y me dirijo al consultorio, no tengo temor, incertidumbre sí. Me siento a esperar.
Llega el momento de pasar, pero antes la autoridad médica pregunta:
¿Quién firma la responsiva?
Me aplasta el peso de mi propio aplomo.
Me excuso diciendo que no sabía que tenía que ir acompañada. Hasta ese momento nunca pensé que fuera necesario. Entonces empiezo a dimensionar la soledad en un proceso que quizá pudo ser menos... más... más/menos __________ en compañía.
Notarme sola me ayuda a disociarme y pensar en otras cosas, salir un poquito de mi cuerpo físico para hundirme en mis pensamientos.
La pregunta "¿por qué me incómoda tanto pedir ayuda?" punza, pero a la vez me ayuda a ignorar el olor a tejido quemado.
Fin
El procedimiento fue ambulatorio. Al día siguiente hacia las 8am ya estaba montada en tacones, vestido, abrigo y maquillaje, más que lista para dirigir un conversatorio en el marco del 25N.
Aún inflamada del vientre y sentada entre mujeres admirables, pude mirar con diversión como la productora me indicaba enderezar la espalda y meter el estomago porque contrataron transmisión en circuito cerrado.
Me habría gustado al menos tomar un día para descansar y llorar el fin de la pesadilla.
Luego hubo cuatro chequeos semestrales, y por fin, todo, todo en orden.
Dos años me tomaría poder volver a yacer con alguien.
Cronología de las notas:
1) La monogamia, los cuidados y el puto asco
2) Secuela
3) Consecuencia
4) Desenlace
