domingo, 16 de agosto de 2026

volver al hogar (naderías)

Ver a mi hermano menor mover las orejas para sorprender a mi sobrina mientras hacemos sobre mesa me recuerda todo lo bello que hay en la vida familiar.

Cuando era niña ir de visita con los abuelos paternos era lo mejor que podía pasarme en vacaciones. La casa era del abuelo, pero la cocina, la cocina siempre ha sido de las mujeres, impregnada de olor a café legal, gorditas picadas y pan, al final siempre el pan, primero los antojitos veracruzanos. Para cuando llegábamos a sopear las conchas con café los adultos ya estaban enfrascados resolviendo la vida de alguien y más valía no interrumpir, de todos modos nunca respondía nuestras preguntas, siempre eran "cosas de adultos", "cosas de gente grande" o peor cuando mi decía que "los niños no tienen que meterse en las pláticas de sus mayores". 

Mientras nos concentrabamos en remojar bien nuestras conchas y tratar de comprender el chisme de la sobremesa, de vez en cuando cruzabamos miradas con alguno de mis tíos quienes empezaban por levantar las cejas un par de veces, y cuando notaban que tenían nuestra atención ponían cara sería y empezaban a mover las orejas, surgía en nuestras caras infantiles la expresión de asombro y luego de estupefacción cuando nos mostraban que también podían mover la nariz.

Creo que volver a casa en la edad adulta se trata de eso, de encontrar elementos familiares en la cara de los adultos que nos conocimos niños, de ver la cara divertida de mi sobrina cuando mira a su tío mover las orejas para entretenerla, y recordar los detalles sencillos que podemos tener para hacer sentir importantes a otros, pensar en el pasado con cariño y ver cómo hay pequeños gestos que vale la pena repetir. 

miércoles, 5 de agosto de 2026

De vuelta a las notas basura

 

Si tuviera que conversar con la Marcita que inició este blog, le diría que envidio su seguridad y el tamaño de su corazón para leerse por temporadas y aceptar a las personas que van y vienen sin guardar rencor, sin imponer y comprendiendo que cada persona tiene su propio ritmo. 

También le diría que no se clave tanto con ese ex que se fue. Que van a volver abrir la relación, e inevitablemente, se harán daño y terminarán. Pero también debe saber que no se va a acabar el mundo, seguirán atesorandose en la distancia, ya que lejos de lo que pensaba quién se mantendrá en Puebla será ella. 

Le diría:

  • Que no va a tener problemas para encontrar trabajo, pero que recuerde descansar.
  • Que no pierda tanto tiempo buscándose en camas ajenas y que abrace más a sus amigas; que les diga te quiero bien alto, aunque le de vergüenza.
  • Que valoré su trabajo porque, aunque le resulte sencillo, ello no quiere decir que no sea valioso. 
  • Que llegará a ganar cuatro veces el salario que nunca imaginó tener, pero que, al final, renunciará a él, porque sabe perfectamente que los motivos económicos nunca son suficientes. 
  • Que se prepare, porque va a intentar ajustarse al estándar y hacer feliz a los demás encajando en un molde que no le pertenece, pero al final, desistirá del intento aunque lo hizo con todas sus fuerzas y terminará por lastimar a alguien que la quizo muchísimo. 
  • Que, aveces, inevitablemente nuestras decisiones hieren a las personas que amamos, pero que la única manera de reducir esos daños es desde la honestidad, para que el otro pueda tomar sus previsiones y protegerse. 
Le daría las gracias por:
  • Tener el corazón limpio y seguir creyendo en la gentileza de las personas, incluso cuando las señales indiquen lo contrario.
  • Ser generosa y preocuparse aún cuando pudiera parecer que alguien no lo merece o le hayan hecho daño.
  • Nunca haber ambicionado fama o fortuna, por preferir siempre mantenerse atrás, trabajar duro y empezar desde abajo.
  • Ser el lugar seguro donde sus amistades nunca se han sentido juzgadas. Por mirarse las manos antes de opinar sobre un problema ajeno, recordando que acompañar es más importante que tener una respuesta pronta. 
y finalmente, le aconsejaría: 
  • Pensar antes cómo se siente ella, porque la generosidad florece en los corazones plenos, nadie puede entregarse con el corazón erosionado. 
  • Que aprenda a levantarse de la mesa sin importar qué o quién la invite a quedarse.
  • Que no se lastime obligándose a cobijar gente que no le tiene la misma consideración.
  • Que el sexo no es un castigo ni una deuda, y que escuche a su cuerpo cuando no quiere estar ni que alguien más esté.
  • Que nunca deje de cultivar su curiosidad, aún cuando el enojo la invada.
A la Marcita del 2013 le confesaría que admiro su esfuerzo y honro su porvenir, su entusiasmo, su excesiva confianza en los demás, su fuerza y su capacidad para compartir su amor sin tantos miramientos, que no nos cambiaría nada, porque aún en el fondo del corasound conservamos esa tiernas ganas de aportar aunque sea un poquito al mundo. 

Desenlace

 

Cirugía electropop

Escuchó "electrocirugía", y pienso en belanova y su electropop. Fantasía electro pop. 

Me recuesto sobre la camilla ginecológica envuelta en una bata con una abertura por detrás. Me ayudan a colocar una placa neutra bajo los glúteos para cerrar el circuito eléctrico y evitar accidentes. Justo cuando pensaba que más podía salir mal la bendita placa me recuerda lo frágil de la carne (aunque el recordatorio de vulnerabilidad existía desde el diagnóstico).

Soy una chica robot suena en mi cabeza (ya sé que es de otro álbum), mientras dirijo la mirada en dirección contraria a la pantalla que muestra en tiempo real como queman y cicatrizan mi cérvix con impulsos eléctricos. 

Después bromearé  diciendo que me electrocutaron el chocho o que me hicieron una cirugía con toques-toques.

Antes de levantar el telón

Antes de levantar el telón tomó todas mis previsiones: permisos en el trabajo, reparto pendientes a mis subordinados. No me da miedo mostrar la receta médica ni decir en voz alta la situación.

Trabajo media jornada y me dirijo al consultorio, no tengo temor, incertidumbre sí. Me siento a esperar.

Llega el momento de pasar, pero antes la autoridad médica pregunta: 

¿Quién firma la responsiva?

Me aplasta el peso de mi propio aplomo. 

Me excuso diciendo que no sabía que tenía que ir acompañada. Hasta ese momento nunca pensé que fuera necesario. Entonces empiezo a dimensionar la soledad en un proceso que quizá pudo ser menos... más... más/menos __________ en compañía. 

Notarme sola me ayuda a disociarme y pensar en otras cosas, salir un poquito de mi cuerpo físico para hundirme en mis pensamientos.

La pregunta "¿por qué me incómoda tanto pedir ayuda?" punza, pero a la vez me ayuda a ignorar el olor a tejido quemado. 

Fin

El procedimiento fue ambulatorio. Al día siguiente hacia las 8am ya estaba montada en tacones, vestido, abrigo y maquillaje, más que lista para dirigir un conversatorio en el marco del 25N. 

Aún inflamada del vientre y sentada entre mujeres admirables, pude mirar con diversión como la productora me indicaba enderezar la espalda y meter el estomago porque contrataron transmisión en circuito cerrado.

Me habría gustado al menos tomar un día para descansar y llorar el fin de la pesadilla.

Luego hubo cuatro chequeos semestrales, y por fin, todo, todo en orden.

Dos años me tomaría poder volver a yacer con alguien. 



Cronología de las notas: 

1) La monogamia, los cuidados y el puto asco

2) Secuela

3) Consecuencia

4) Desenlace 

jueves, 9 de julio de 2026

Poema para E

Últimamente he hablado mucho sobre el amor con una amistad, y de esas conversaciones surgió el siguiente: 


Poema para E

Piden que llene,
que se mida
o se parta a medida.

Exigen que sea inmenso,
brutalmente honesto.

Recíproco e intenso,
tal vez solo sea diverso.