viernes, 24 de febrero de 2023

Naderías

La luna nueva en picis dice que va a vaciarme, que necesito soltar, y yo la admiro a ratos, mientras intercalo mi mirada con el suelo de la enorme explanada donde me deslizó sobre mis patines y un brazo a medio recuperar, miro al suelo para no caerme y por tristeza, porque no acabo de soltar lo que debo, pero ahí está la luna de Sailor Moon alineada perfectamente a Venus y Júpiter, ahí está en formación y acompañada, ahí está con la infinita arrogancia que le han dado los poetas, ahí está hablándome con un poco de tacto y ninguna mesura... 

La luna nueva en picis me mira dar vueltas en una explanada semi vacía, dónde solo hay tres mujeres más que disfrutan de deslizarse, disfrutamos que el aire del último mes en que gobierna el invierno nos sople los cabellos, disfrutamos nuestra compañía anónima. 

Me deslizó a mis anchas, por primera vez desde que compre mis patines en diciembre, mientras pienso que así deberían ser todas las noches, y todos los días, mujeres anónimas andando relajadas por la vida, sonriendo con cordialidad cuando coinciden, cerrando los ojos a ratos para disfrutar la brisa. 

Continuación de las notas basura...

Te amé con la inocencia que restaba en mi ser,
con el ímpetu de una segunda vez,
con la poca esperanza que yacía en mi piel.

Mi ser fue manantial de tus aspiraciones,
y mi cuerpo epítome de un futuro de mal agüero,
que no auspiciaba más que malos ratos,
noches vanas y recuerdos baratos
de una mujer que creyéndose doncella
no fue más que casquivana,
crédula y pazguata a la vez. 

viernes, 17 de febrero de 2023

Entusiasmo primitivo

Y este entusiasmo tan primitivo ¿Qué es? ¿A qué se debe?

Cerré el mes de enero con un brazo parcialmente tullido (esguinzado) y un cuadro de asma que me dejó como resabio la sensación de volver al kinder, de ser una Mariel muy pequeñita y frágil, ¡Frágil!, esa palabreja que usó como adjetivo calificativo el instructor, cuando en un exceso de estusiasmo y confianza me caí al intentar saltar un escalón en patines, sin tener siquiera un mes de estar prácticando, los excesos siempre son malos eso es innegable, pero el calificativo empleado conmigo me regreso de un bofetón a la realidad.

Me quede sin comer dos días y sin ducharme cinco, otra cosa que me patea los ovarios, o me molesta cual cólico premenstrual en día de luna llena, es no poder identificar la diferencia entre tener un bajón anímico y estar enferma, si hubiera detectado de manera oportuna los síntomas del asma habría hecho lo pertinente, no habría abandonado mi salud a su suerte.

Y después de todo este preámbulo de pequeñas fatalidades me preguntó con insistencia ¿A qué se debe el entusiasmo Marielita?, ¿A qué se debe el buen ánimo y las ganas de retomar lo que has postergado por años?, ¿De dónde ha surgido la esperanza?

Entonces me quedó en silencio y le contestó a la Marielita de bolsillo, quien me mira contemplativa en su inmensa fragilidad, que nos hemos caído porque por primera vez en muuuchos años intentamos algo nuevo, algo que queríamos y que no tiene ninguna utilidad para otras personas, algo que además es incomprensible para algunos amigxs y reprobable otrxs, me miro el brazo derecho amoratado y pienso en lo nuevo que es por primera vez tener una lesión.

Hace días desperte de un sueño y decidí que era tiempo de volver a la vida académica, y llamé a mi tutor y agende una cita con la coordinadora del Colegio donde estudié, y me sentí feliz y emocionada, y me permití pensar de nuevo en volver a estudiar y tener futuro, y me gustó la fantasía, y empece a ambicionar y planear... No sé cuánto tiempo tiene que no ambiciono y no sueño para mí, para mí misma en singular.

Estoy entusiasmada, y no quiero que esta sensación se vaya, pero a su vez me pregunto si este lapsus de entusiasmo bobalicón no tendrá que ver con que llevó todo el mes de febrero respirando a medias, producto de la ceniza volcánica y mi asma alérgica, si este entusiasmo no es mío sino fruto de estar enferma y tener el cerebro medio frito por las recurrentes fiebres nocturnas, o peor aún, si es que necesité sentirme desfallecer para reaccionar un poco en defensa propia.


En defensa propia
desperté y soñé,
en defensa propia
no me resignaré.
En defensa propia
el porvenir será en singular,
y aunque sé aproxime la tempestad
mis ánimos no menguarán.

lunes, 6 de febrero de 2023

La hiel de la derrota

Llora la incertidumbre sentada en una roca,
ante la inminente agonía del silencio,
llora fuerte porque así lo dicta la norma
y por lo bajo agradece la derrota. 

El estómago se tuerce en una mueca,
el vacío absorbe al universo,
la tripa hueca comienza a hacer arcadas,
no hay ausencia que se llene con un verso. 

Quienes sufren la hiel de la derrota, 
no pueden saborear las mieles de lo adverso.

sábado, 28 de enero de 2023

Las heroínas románticas

Me molestan mucho las heroínas románticas,he de empezar por decirlo con toda franqueza, ellas enamoradas del amor y de hombres taaaan poco sensatos, pienso en Ofelia, en la Maga y la trágica Margatira Gautier, todas tan descocadas y poco práticas, tan despojadas de la razón pero diciendo verdades transcendentales, harto infravaloradas, cuál jarrones ornamentales, bonitas y aparentemente vacías, ven marchitar todas sus flores, sus diálogos y su vida sólo cobran valor una vez muertas.

Sólo a los hombres se les ocurren destinos tan trágicos para las mujeres que aman, Shakespeare, Cortazar y Alexander Dumas no son la excepción, sólo un onvre podría mirar como una criatura frágil a ese animal sexuado, que sangra por tres días y no muere, que se dilata, se parte, se bifurca y da vida, sólo un onvre pensaría eso y le parecería coherente, y sólo los lectores ávidos de historias masculinizadas les darían la razón y les convertirían en clásicos.

Hasta ahora la que más me parecía absurda era la Nena Daconte, blanca y tonta, casada con alguien igual de tonto que ella, muerta por la espina de una rosa, tonta, tonta y retonta, rídicula al extremo, reflejo de alguna realidad inverosímil, esto era hasta hace poco que me enteré de una muerte nueva que supero totalmente a las anteriores, en automático pensé que ni al Gabo Márquez, aún estando señil y proveniente de una país tropical del tercer mundo, se le pudo ocurrir algo tan patético como morir por el piquete de un mosquito.

¿Quién muere por el piquete de un mosquito, joven, enamorada, lozana y bella -y hasta antes del acontecimiento sana-? Hasta yo maldije con ese giro en la trama argumental, será cosa del destino o de Dios, del dios cátolico que también es onvre e irascible. ¿Quién iba a decir que la vecina a la que escuchaba gemir todas las mañana iba a morir así?, Nadie hubiera podido predecir ese giro argumental, en el arco de la vida.

Me molestó tanto enterarme, y creo que me molesta más por las trágica maneras de morir, como la niña guatemalteca, la que murió de amor (sic), ¿Quién muere de algo tan absurdo cómo que alguien se case con otra persona?, en todo caso habrá muerto de desamor. De desamor a sí misma, de autoabandono. Y es que no puedo concebir tantas energías invertidas en buscar que alguien les corresponda, tanto esfuerzos y calor pérdido para templar corazones fríos, cuyo consumo calórico no representa más que números rojos en el banco de los buenos deseos. Una labor tan extenuante que te deja fría, tieza y pálida, descompuesta y podrida, sin manera alguna de esgrimir cualquier cosa, ni siquiera una plegaria defensa propia.

¡Que rabia, que impotencia, que coraje! Por eso no descansan, y vuelven una y otra vez a atormentarnos desde clásicos y betseller, reviviendo la manera en que se autodestruyen, se autoabandonan. ¿Cuánta tinta mal-gastada por hombres que nos prefieren rendidas a sus pies, bajo sus píes eternamente?

domingo, 20 de noviembre de 2022

El retorno de las notas basura

 Te extraño, creo que a diferencia de los demás ex jamás te lo dije, aunque a más de cinco años no sirve de nada, y me disculpo, pero es la víspera de tu cumpleaños, la fecha de tu cumpleaños que aprendí hasta después de que terminamos, el amor es así, es así para mí, es más real en el desamor que cuando se vive realmente, vivirlo es un sueño del cuál una sólo esta consciente cuando despierta. 

Justo ahora muero de curiosidad por saber qué ha sido de ti, pero dejamos de hablar hace mucho, más por tu bien que por mi gusto, mi último regalo fue este, sacarte de esta lista de amores inconclusos y disfuncionales que no acabo de soltar ni acaban de soltarme. 

Saber de ti en el marco de tu cumpleaños treinta y tantos, y ponerme feliz de que me cuentes de tus viajes y los conciertos a los que has ido, los avances con el piano, las clases de salsa  y el ejercicio, esperar que te hayan dicho que el tema de tu salud sólo fue un cuadro de ansiedad mal diagnosticado. 

Volver a la madriguera de donde me sacaste parece no ser una elección sensata. Total que extraño charlar de anime, y me empaña los anteojos no saber qué debí ver esta temporada, y no tener los espoiler del manga, y no caminar en esa plaza, que es más bien una rueda de hamster, la cuál seguro frecuentas y que evito a toda costa.

Pero fuimos un momento en el tiempo, el de una mano que se aferra a la otra mientras miran una película, con la premonición de que esa era tu primera partida  y que alguna vez ya no volverías. Extraño tus pequeños ojos de rendija. 

domingo, 25 de septiembre de 2022

otra de (des)amor

A escucha de la voz que reconforta,
aunque no dice más que palabras desoladas, 
se conforma con escuchar su tonada
omitiendo las palabras pronunciadas.

Embelesada con el amor ajeno,
ora que al otro correspondan
y no pruebe la hiel de la derrota,
que el sacrificio funcione como ruego,
que los cielos se apiaden,
que llueva pan y brote miel del cielo.

Más no se confunda altruismo y egoísmo,
cuando solo se busca conservar la risa 
de quien en amistad obsequia confesiones,
sin saber las dobles intenciones 
de un oído que se adjetivaba masoquista.

viernes, 16 de septiembre de 2022

Librero 📚

Quiero llevar mis libros contigo,
todos y cada uno,
que son la mitad de mi alma
y mi corazón completo.

Quiero llevar mi librero contigo
que es pequeño y modesto
pero contiene lo suficiente para tener una charla ininterrumpida.

Quiero la condena de que escudriñes mis libros
que es la manera más íntima de estar en mí. 

Quiero llevar mi librero contigo
qué descubras cada una de sus páginas,
quiero que encuentres las hojas con notas sueltas,
y veas la indignidad de algunas páginas que he subrayado.

Quiero que mires todos mis libros
y sepas que soy una lectora cualquiera,
que no hay asomo intelectual aquí, 
que soy una necesitada de historias 
que gasta el dinero y los días
alimentando un hábito añejo y un mueble barato,
que ahora (te) quiero compartir. 


martes, 6 de septiembre de 2022

Me voy a ir

Me voy a deslizar de entre tus dedos como el viento:
imperceptible,
invisible,
sin hacer ruido,
ni producir sensación.

Me voy a ir sin aspavientos,
ni muecas,
ni musarañas,
ni pucheros,
ni chillidos, 
sin voltear atrás para no convertirme en sal.

Me voy a ir porque fui feliz sin que me notarás,
sin estar en tu lista de posibilidades,
porque me niego a esconder mi historial amoroso
que no cabe bajo ninguna alfombra,
que no me avergüenza,
y no lo cambiaría jamás,
porque ocultarlo sería mentirte
y todo cuando te he dado ha sido verdad.

Me voy a ir
porque no nos merecemos esto,
ni aquello que dicta el amor tradicional,
porque aparentar ser quien no soy para conservarte sería mentirme,
porque apostar por tus ideales sobre los míos sería ir contra nosotros,
deshonrar el ayer y desahuciar el futuro.

martes, 30 de agosto de 2022

Otoño 🍂

Como ya viene el otoño, pues aquí voy de nuevo: 


Otoño 🍂

Te anhelo como quién espera al otoño,
a sabiendas que no es la estación más exquisita,
pero de solo percibirle empiezo a sonreír. 

Te añoro como quién aguarda el otoño,
en la plácida espera de quién se presiente más feliz, 
en la caricia del sol suave,
en la cadencia de las ramas que se tambalean al viento, 
y en el cosquilleo de las hojas bajo los pies. 

Te ansío como quién presiente el otoño, 
que es una estación cualquiera,
pero lo suficiente para hacerme sentir,
con la vivacidad inofensiva de los pequeños remolinos,
aquellos que impresionan a quienes tienen un corazón infantil.



martes, 23 de agosto de 2022

Café con leche

Hace poco pensaba en las manías que uno va agarrando con la edad, cuan parecidas llegan a ser a algunas de nuestros padres, yo suelo decir que mientras envejezco más me parezco a mi papá, pero esta es una verdad a medias, porque entre las manías que tengo me descubrí saliendo a trotar cada que me siento agobiada, enfilándome a la cocina a hacer atole o café con leche cada que apenas se asoma el frío, y la lista acabó ahí, porque después me puse a pensar en el café con leche, y como mi padre nunca, ni por error, tomaba su café con leche. 

En algún momento de mi adolescencia hacer una taza de café para mi papá se volvió un ritual después de las comidas, tomaba un pocillo eeeeeenorme de plástico rojo, le daba tres minutos al microondas y le ponía dos cucharadas soperas de café y media de azúcar morena. Nada gourmet, ni cuasi anglicismos que ofenden al café tildandole de americano, yo servía un café de microondas negro, sin más. 

Al principio pensaba que hacer un café demasiado cargado era una manera de desquitarme, y que en algún momento me iba a librar de esa tarea (que ahora extraño bastante). Era yo una ilusa.

El papá tomaba café negro por dos cosas, la 1era tiene que ver con que el bisabuelo sembraba café por lo que toda su familia desde temprana edad consumía café, y la 2da fue porque creció en una familia numerosa, la abuela tuvo 10 hijos y tomar leche sin tener vaca era un lujo que no podían darse, de manera tal que los niños pasaban de la leche materna, de un periodo de lactancia prolongado, a los pocillos de café. 

(Voy a hacer un parentecis para apreciar la palabra posillo, que viene de pozo, el lugar donde se extra agua, en Veracruz es común que las casas cuenten con un pozo en el patio, son algo verdaderamente mágico, los pozos son lugares de abastecimiento de agua pero también son un portal de apariciones de seres místicos, duentes, chaneques, espíritus y hasta la llorona, por lo que llamar posillo al objeto en el que bebés líquidos resulta, además coherente, algo cargado de sentido)

Mientras que del lado materno, la bisabuela levanto a tres niñas huérfanas, nomás de vender ropa, una venta de ropa itinerante, ella iba de pueblo en pueblo y de rancho en rancho ofreciendo su mercancía,  mercancía que en no pocas ocasiones truequeaba, por lo que era común que la bisabuela obtuviera leche, queso, huevos, gallinas, frutas y vegetales a cambio, motivo por el cual la dieta de la mamá fue más variada y balanceada. 

Claro que con una dieta más nutritiva y siempre informada sobre los detalles nutricionales de lo que ingeríamos se escandalizaba cuando veía que la mamá de mi papá, o sea nuestra tierna abuelita paterna, nos ofrecía café desde que teníamos cuatro años, claro que decir ofrecer es una sutileza, más bien colocaba frente a nuestros rostros infantiles humeantes posillos con café, y en su debate entre desairar a su suegra y no darle cafeína a sus hijos, terminaba mediando su conciencia y nuestras tazas agregando un chorrito de leche. 

Algo que he de señalar en el consumo del café en la familia, es que todos coincidimos en qué el café sabe mejor con canela, con o sin leche, los recuerdos de los días fríos de infancia tienen notas de café y canela hirviendo en una olla de peltre, me gustaría decirles que de la abuela materna heredamos un gusto cafetero exquisito pero sería mentir, ya que de esos días de frío y lluvia, en aquel lugar seguro llamado mis recuerdos infantiles, mi hermano mayor y yo nos alternabamos a regañadientes para ir a traer sobrecitos de café legal. 

miércoles, 29 de junio de 2022

Volver al museo

El fin de semana pasado, después de una madrugada  tribulada, dónde acabe siendo el oído de la boca que me gusta, para escuchar las clásicas y predecibles penas de amores -las cuales no me incluyen, ni me incumben-, decidí encaminarme a algún museo después de desayunar, la idea se me instauro en la cabeza el día anterior después de ver el flayer de una exposición que prometía reflexiones entorno a la raza, clase y el género, así como una reflexión en torno a los museos como dispositivos ideológicos, el nombre de la exposición El orden de los factores de Sandra Gamarro Heshiki.  

He de confesar que se me quedo atorado como borrador un "¿te gustaría acompañarme a ver una exposición?", en una mezcla que involucraba el miedo al rechazo y el saber que ir a un museo siempre ha sido algo muy íntimo para mí, muy íntimo en medio de gente desconocida, esto es porque me tomo mi tiempo, veo la obra en orden, desorden, orden inverso y a veces me da por quedarme pasmada frente a alguna pieza por horas, pero también puedo pasar de largo por salas enteras si algo no me interesa; Supongo que por consideración no sometería a nadie a mis caprichos museriles, y mucho menos a la persona que injurio mis oído con los amores que me excluyen, que alimentan mi morbo por el comportamiento humano y que sobre todo dan potencia a las voces de mi cabeza que repiten en tono casi marcial "la monogamia no es natural". 

Estar en la exposición fue maravillosa, se repartió en tres de las salas del piso 1, el discurso estaba lleno de antropología, tal vez por eso me llamo la atención, la primera sala hacia alusión a la identidad y al cuerpo social, a aquello que aleja la civilización de lo salvaje y hacia referencia a cómo se considera que algunas culturas apuntan hacia el futuro y otras hacia el pasado desde esta categorización dicotómica. 



La segunda sala entro en materia de la principal crítica, las pinturas de Castas de finales del siglo XVII, acompañados de frases de Silvia Federicci, considerando que es feminista marxista, claro que el texto que acompañaba a cada imagen cumplió su cometido, además de apoyar a quien observa con datos que apuntan a cómo el capitalismo temprano necesito de la desvaloración e invisibilización de los trabajos de cuidados, los cuales descansan en una división sexual del trabajo basada en convenciones sociales que desfavorecen a las mujeres, especialmente a las racializadas.


 


Esta sala fue la que ocupo mayor parte de mi tiempo, pues justo pude apreciar el orden ascendente que tenían las pinturas que iban desde una pareja de Yndios, en el cuadro 1, hasta una pareja de Espanol Gente Blanca quasi limpios de su origen, los últimos cinco cuadros mostraban mezclas no deseadas para ese tiempo, además de que en un ejercicio de antropología amateur, por no mencionar mi mal hábito de escuchar conversaciones ajenas, pude escuchar la apreciación de otros visitantes sobre la obra, que en general  no fueran tan positivas, a lo cual, no deja de sorprenderme la habilidad que tiene la gente para negar la existencia del racismo o atribuir a la ideología aquello que no concuerda con la visión y el discurso hegemónico. 

Finalmente, en la tercera sala reino la frase "querían brazos y llegamos personas", para hacer énfasis en la deshumanización de las tareas de servidumbres establecidas de acuerdo a la casta, en un paralelismo entre la explotación de la naturaleza y las mujeres en la lógica de la época colonial, motivo por el cual flores, frutos y brazos son resaltados en las pinturas, como se puede apreciar a continuación: 


 


Quede bastante satisfecha con mi visita al museo, que espero se repita pronto, porque he de añadir que al final del recorrido y toda la fascinación caí en cuenta de algo sumamente importante, y es que llevaba varios años sin acudir a un museo, prácticamente toda la pandemia y antes de ella, el último museo al que acudí si mal no recuerdo fue a l'orangerie, durante la fugaz visita a París en verano de 2018; entre tanto drama del corasound y contratiempos económicos que no produjeron más que malestares olvidé algo fundamental para mí, muy importante como parte de mi ser ñoño, entonces saliendo del museo me prometí con mucha solemnidad, aunque nadie pudiera oírlo, no volver a alejarme jamás de aquello que me alimenta el alma. 





lunes, 13 de junio de 2022

Cosas que llegaron con los 30


  • El bote de crema hidratante 
  • El bote de crema corporal  
  • El kit para hacer manicure
  • El cabello de colores (rosa,violeta, azul, verde, violeta, rubio)
  • El skincare
  • El bloqueador solar 
  • La lonchera godín
  • Los aderezos para la ensalada... las ensaladas  
  • El infusor
  • La cafetera
  • La secadora de cabello
  • El cepillo redondo, el que da volumen 
  • El celular de plan
  • La crema para manos
  • Beber electrolitos algunas veces al mes 
  • Una suculenta, un anthurium  y la vida sugiriendo que tal vez sea una señora de las planta

En resumen: La lista del super mercado aumenta,  ¡Que caro es envejecer!